Reporte
de Salida de Kayak de Mar
Bajando el Rio Maule
| Fecha: |
13-15 de octubre de 2007 |
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| Lugar: |
Rio Maule |
| Entrada/Salida: |
San Javier (río Loncomilla) / Constitución |
| Distancia: |
90 km |
| Nivel: |
2 |
| Líder de salida: |
Martin |
| Objetivo: |
Recorrer el Maule desde la Ruta 5 hasta Constitucion en kayak de mar |
Comienza nuestra aventura el Sabado13 Octubre, nuestro primer encuentro Pirque, donde nos congregamos 9 kayakistas (entre estos 2 Schnauzer miniatura que después de casi 3 años de travesías sería una injusticia no considerarlas) y 2 personas de apoyo logístico.
Partimos sin premura ya que nos esperan 3 largos días y 90 kms. de río. Cargamos todos nuestros kayaks en un gran carro cómodamente amarrados, y todo nuestro equipo, a eso de las 11:30 encendemos los motores y emprendemos nuestro viaje calculado en 3 horas a Talca.
Con algunas paradas entre medio para un buen café y otras cosas, decidimos no partir nuestra travesía desde la carretera como lo habíamos hecho en otras ocasiones esta vez comenzaríamos desde San Javier por el río Loncomilla, después de algunos recovecos para llegar al mejor lugar donde dar comienzo a nuestra travesía, encontramos la bajada perfecta hasta con estacionamiento para nuestra camioneta que nos esperaría hasta nuestro regreso, en casa de una familia del lugar.
Cargamos nuestros respectivos kayaks y nos lanzamos a las tranquilas aguas del Loncomilla a las 16:30 hrs. esperando encontrarnos 3 horas mas tarde aproximadamente con nuestro apoyo en el campamento 1 cerca de la estación de Curtiduría.
Pero nuestro avance no fue al ritmo esperado, algunos que por primera vez se aventuraban a las aguas de un río hicieron nuestro remar más cauteloso. El sol se puso y nos quedaban no mas de 45 minutos de luz para llegar a nuestro punto de encuentro y parecía que nuestro capitán tenía el GPS averiado ya que los kilómetros faltantes no se terminaban nunca…-- Nota del Capitán : El GPS funcionaba perfectamente, no así los cansinos remos de los participantes. Vino la noche, sin luna, y aunque ya nos quedaban 1,5 kms. para llegar a destino, la adrenalina se sentía a la distancia, cada uno con su linterna frontal, y con todos los sentidos a prueba continuamos navegando. De pronto a lo lejos se escucha venir un pequeño rápido. La percepción nocturna del ruido y el no saber hacia donde ir dan una perspectiva nueva sobre navegar. Ya sin poder pensarlo más, nos dejamos llevar por la corriente, que hacía una vuelta en U para completar la desorientación del grupo. Ya casi habíamos sorteado el rápido cuando se escucha la voz del capitán que grita “hombre al agua”, se había volteado uno de nosotros, y en la oscuridad solo se veía el casco del kayak dado vuelta, ¡¡¡ los dos más cercanos al rescate, el resto a la orilla!!! ordenó el capitán. Mientras el río seguía su curso, logramos subir al nadador al kayak, y vaciar el agua.
Reunimos a todo el grupo y seguimos la marcha. La sola idea de continuar para algunos se transformó en una locura, solo nos quedaban 500 metros para llegar a nuestro destino, pero al escuchar nuevamente a lo lejos otros rápidos el deseo de armar campamento en ese instante se apodero de algunos. Faltaba muy poco y una vez retornada la calma -- Nota del Capitán: … y una vez sofocado el motín… -- retomamos esos metros hasta donde nos esperaba un acogedor fuego en las orillas del río que nuestro apoyo de logística nos tenía preparados. Una vez en tierra ponernos ropa seca era prioridad. Ya todos secos sacamos nuestra parrilla para compartir unos deliciosos trozos de pollo y unos cortes de lomo vetado, finalmente después de una emocionante primera parte y saciados nuestros apetitos un reponedor descanso.
La pregunta al otro día era Qué había causado el volcamiento? Y el involucrado nos comenta que al parecer algo desde el fondo del río lo había envuelto “Una Anguila Gigante” ocasionando su desequilibrio. En fin siempre se cuentan historias en cada lugar, ¿Por qué no podía ser cierto?
Desarmamos campamento desayunamos esperando que un grupo que saldría mas tarde el sábado, se reuniera con nosotros. Se cumplió el plazo de espera y emprendimos nuestro segundo día a las 13:30.
Un bello día nos acompaño esa jornada, nos detuvimos para almorzar en la antigua estación de tren de Gonzáles Bastías, donde habitan aun algunas familias, tomamos algunas fotos y nuevamente al agua. Nuestro segundo día que se veía muy calmado nos deparaba un segundo encuentro con la anguila gigante, que nos acechaba en los remolinos. Enfrentamos otro rápido con mas corriente que los anteriores pero esta vez con otro ingrediente, de un par de gigantescos remolinos de varios metros de diámetro, que lanzaron al agua a dos de nuestros compañeros, esta vez la luz y el calor del día nos acompañaba así es que luego de salir a la orilla y de rescatarlos bien mojados decidimos remar hasta las 19.30 y armar campamento. Tendríamos que remar un poco mas de lo esperado para la tercera jornada, esa segunda noche y a la luz de las estrellas con una maravillosa luna creciente, disfrutamos unos deliciosos s’mores (sánguches de galletas rellenos con marshmallows al fuego y chocolate). Para algunos un gran, exquisito e hiper calórico descubrimiento.
Nos levantamos a las 7 de la mañana con un precioso día salimos 8:30 después de levantar campamento. Esta tercera jornada fue tranquila y exigida, sin mayores contratiempos y con el viento a nuestro favor llegamos a destino a las 14 hrs. donde nuestros compañeros desde tierra nos esperaban con unos bien merecidos sándwich de palta con pollo y algo de beber. Ya cargados los kayaks en el carro y el jeep, faltaba un último toque de emoción, el jeep no salía de la arena! Vuelta a sacar los kayaks para eliminar peso y hacer posible la salida.
Finalmente unos en bus otros en jeep, nos dirigimos a San Javier en busca de nuestra camioneta, ya todos en sus autos felices de haber disfrutado una hermosa travesía emprendimos nuestro regreso a la capital. Sin olvidar que dejábamos atrás una compañera de aguas “la anguila gigante”, que esperará acechando nuestra vuelta al río.
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