Fiordos de Pumalin
El parque
En 1991 el ciudadano Norteamericano Douglas Tompkins
compró el
Fundo Reñihué con la idea de proteger sus 17.000 hectáreas
de bosque templado lluvioso de una eventual explotación.
A
la fecha el Parque cuenta con un total de 300.000 hectáreas
conformando lo que se conoce como el Parque privado más grande
del mundo. Estas propiedades están destinadas a convertirse
en un Santuario de la Naturaleza, una designación especial
del Estado de Chile para proporcionar protección adicional
ambiental, donde no se permiten actividades industriales.
Con la
ayuda de la Fundación Ambiental Conservation Land Trust estas
tierras serán donadas a una entidad chilena, para su administración
y desarrollo, como Parque Nacional con pleno acceso público
pero, como una iniciativa privada.
El Parque, continuamente, se encuentra desarrollando infraestructuras
para los visitantes, similares a las que se ofrecen en los Parque
Nacionales de todo el mundo, pero bajo estrictas pautas de conservación,
con senderos para excursionistas, áreas de camping, centros
de información, café restaurante, cabañas y
excursiones marítimas y terrestres. Miles de visitantes ya
están disfrutando de estas facilidades.
En kayak por los fiordos
La navegación en kayak de travesía permite conocer
una parte de este proyecto medio ambiental, correspondiente
a la zona de Chiloé Continental,
cuya característica principal son sus fiordos rodeados de
murallones cubiertos de vegetación nativa, caídas de
agua, termas a orillas del mar, loberías y lagos escondidos.
Son tres los fiordos que se pueden recorrer en kayak: Comau, Quintupeu
y Cahuelmó. El fiordo Quintupeu, viajando de norte a sur, es
el que primero aparece y su entrada casi coincide con la punta de
la isla Llancahué,
esto hace que la navegación
hasta este punto esté bastante protegida de los vientos venidos
del oeste. La entrada al fiordo es angosta y flanqueada por grandes
riscos. Grandes no sólo sobre el nivel del agua, sino que
bajo ella también.
Una vez adentro, el fiordo se muestra en toda su bella magnitud.
Tiene un par de playas donde se puede parar a reponer fuerzas o
descansar, sin embargo uno de sus principales atractivos es la
estruendosa cascada que baja por la ladera sur del fiordo, alimentada
por lluvias, riachuelos y vertientes, y que cae espectacularmente
en las aguas del fiordo. Al final, junto a la desembocadura del
río, está el área de campamento, en una explanada
cubierta de pasto, rodeada de bosques y protegida del viento.
Para llegar al fiordo Cahuelmó, hay que internarse por el
de Comau en un trecho que está un poco expuesto al viento
y el oleaje. Su primer atractivo es la lobería que se encuentra
en la orilla sur del fiordo, casi en la boca de éste. La entrada
es más ancha, sin embargo, al igual que en Quintupeu, las
laderas son casi verticales y boscosas. Al final del fiordo y en
la orilla del mar, las Termas de Cahuelmó. A diferencia del
Quintupeu, en Cahuelmó existe algo de la infraestructura del
parque. Existe un amplio quincho, un puente que comunica las termas
con la zona de campamento y un baño. Las termas están formadas
por un conjunto de agujeros, de distintos tamaños y profundidades,
horadados en antiguos conchales petrificados.
Fuente: www.gochile.cl
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