Ir liviano
La corriente ultra liviana o minimalista, si se quiere, ha permeado la mayoría de las actividades al aire libre y especialmente aquellas que requieran la autosuficiencia de los deportistas. El connotado alpinista Reinhold Messner popularizó el estilo “alpino” en los 70’s, donde a diferencia del estilo “expedicionario”, los montañistas trasportaban su propio equipo y alimentos. Desde ese entonces hasta nuestros días, la corriente de los livianos de equipaje ha ido ganando adeptos.
Pero el “ir liviano” no es precisamente consecuencia de los materiales más ligeros (y más caros) producto de los avances tecnológicos: el kayak de kevlar, el remo de carbono, los parantes de aluminio 7075 o las ollas de titanio, NO.
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El “ir liviano” tiene más que ver con una filosofía de lo simple y lo esencial, de no reemplazar habilidades con equipo, de mantener el ingenio agudo para improvisar… y si se puede, elegir el equipo esencial más liviano posible. El conocimiento no pesa ni ocupa espacio, por lo tanto, cuanto más llevemos en la cabeza, menos llevaremos en el kayak (o en la espalda).
Las ventajas del minimalismo son evidentes: es más gentil con el cuerpo, puedes ir más lejos y más rápido, desarrolla importantes habilidades, es medioambientalmente responsable y nos simplifica la vida.
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Sin bien el peso es la principal preocupación del montañista o el excursionista, para el kayakista de mar es más importante el espacio. Por ende, los factores a considerar para el kayakista ultraliviano son: espacio, versatilidad, confiabilidad, conveniencia y peso, en ese orden.
Espacio: cuanto menor volumen ocupa un artículo, es más fácil de llevar en el kayak.
Versatilidad: cuantos más usos tiene un artículo, nos ahorra llevar otros.
Confiabilidad: dado que reducimos la cantidad debemos contar con calidad: productos confiables de buena manufactura y comprobado rendimiento.
Conveniencia: hay artículos que es conveniente llevar…
Peso: … aunque pesen.
Pero volviendo a la filosofía del ultraliviano, la clave está en lograr la simplicidad, que es lo más complicado. Si revisamos nuestro equipo de expedición y vamos sacando más y más cosas, finalmente sólo queda el remador, que sin equipo, sólo puede confiar en sí mismo. Y este es precisamente el punto: la auto suficiencia y auto confianza.
El kayakista de mar (o el grupo) debe ser autosuficiente y tener confianza en sí pero para esto debe desarrollar ciertas habilidades que le permitan enfrentarse a distintas condiciones con seguridad y disfrute. |
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Entre estas habilidades podemos mencionar
- Capacidad para evaluar el riesgo y manejar el estrés
Esta es la base de la seguridad cuando viajamos solos o en grupo.
- Construcción o habilitación de refugios
Si sabemos como protegernos de los elementos, podremos estar cómodos en cualquier condición de clima desfavorable.
- Hacer fuego en cualquier condición
Cuando es posible, es la mejor manera de calentarse y alimentarse.
- Navegación y lectura de mapas
Orientarnos con brújula, mapas o eventualmente las estrellas y el sol.
- Primeros auxilios
Absolutamente esencial pero ojalá no sea necesario.
- Confianza, liderazgo, ingenio e improvisación.
Esta es la esencia misma del minimalismo: la confianza en nosotros y nuestro grupo para llevar adelante cualquier situación.
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Finalmente, el “ir liviano” apunta también a tener una experiencia más directa y descontaminada de la naturaleza, a dejar la “civilización” y sus implementos para enfrentarnos a la naturaleza lo más simplemente posible. No debemos olvidar que el nivel de minimalismo que podamos adoptar va en directa proporción a nuestras habilidades, y en los recortes de equipo no toquemos el equipo de seguridad. |
Levemente,
Martín (martin@ecodeporte.cl)
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