Las Salinas de Pullally
Unos de los destinos más frecuentados por kayakistas (y surfistas) en la zona central son las Salinas de Pullally. Esto se debe a que presenta una serie de características muy adecuadas, más que para la práctica, para el aprendizaje de las técnicas de las distintas habilidades necesarias en el deporte, y todas reunidas en un solo lugar, cerca de Santiago.
Las salinas de Pullally están situadas a la altura de La Ligua, por la Ruta 5 Norte a unos 150 km de Santiago. Después de un desvío en la entrada norte a la Ligua, se toma en dirección a Papudo y a unos 50 metros de la salida de la autopista hay un desvío a la derecha que nos conduce por un estrecho camino pavimentado hasta la caleta, donde la comunidad de vecinos dispone de un área de estacionamiento pagado.
El nombre se deriva de un salar natural presente en el lugar, que aparentemente atrajo público desde tiempos remotos, ya que se han encontrado vestigios de asentamientos humanos indígenas reflejados en los conchales y artefactos hallados allí.
Las salinas son una mezcla de playa, estuario y río, rodeados de dunas y nos da la posibilidad de encontrar casi cualquier ambiente y dificultad para la práctica. El lugar de embarque está situado a pocos metros del estacionamiento, y tiene una caleta de arena, o más bien una laguna formada por la desembocadura de los ríos La Ligua y Petorca, que dependiendo de la marea, permite cruzar a pie o nadando hasta la playa principal.
Este estuario nos ofrece un área protegida no sólo para embarcar y desembarcar, sino también para la práctica de las maniobras básicas de rescate y auto rescate y giro esquimal. Es prácticamente una laguna de agua salada y poca profundidad, con el agua que se renueva con cada cambio de marea.
Si queremos remar relajadamente disfrutando el paisaje, podemos internarnos varios kilómetros por cualquiera de los dos ríos, que no presentan corrientes significativas como para entorpecer el ágil deslizamiento de un kayak de mar.
El estuario desagua por un estrecho canal, que dependiendo de la marea nos ofrece posibilidad de aprender a manejar el kayak en corrientes, formándose pequeños rápidos Clase I ya sea de entrada o de salida durante las horas de mayor cambio, entre 2 y 4 horas después de la bajamar o pleamar. Para hacer más entretenido el panorama, la salida de la corriente de vaciado se encuentra con el mar, formando contra olas y corrientes internas que producen un ambiente bastante protegido y controlado, con condiciones difíciles pero aptas para la práctica de maniobras de rescates y recuperación.
Saliendo a la playa, tenemos olas de todos los tamaños, conforme nos alejamos de la desembocadura, con áreas de baja profundidad y olas pequeñas donde dar los primeros pasos en la práctica de los apoyos y la posibilidad de regular la dificultad de dependiendo de parte de la playa donde nos encontremos.
Cruzando la zona de olas, que no es particularmente difícil, podemos salir a mar abierto y recorrer la bahía, o bien aventurarnos en una travesía de 15 km (unas 3-4 horas) hasta la caleta de Papudo. Son frecuentes los avistamientos de lobos, chungungos, pingüinos y otros habitantes de estas aguas.
Para los aprendices de kayak de expedición, este lugar también tiene las condiciones ideales para recrear en pocos kilómetros, las variadas condiciones presentes en aventuras de mayor envergadura: vientos, corrientes, bancos de arena, mar abierto, olas y muchas oportunidades de ubicar un buen lugar de campamento en las dunas, de practicar las recomendaciones de No Deje Rastro y de paliar los efectos de los que si dejaron, recogiendo algo de la basura que encontraremos por todas partes.
Pedagógicamente,
Martín (martin@ecodeporte.cl) |