Del Palena a Puyuhuapi
Un maravilloso trayecto para hacer en kayak, y sin ser particularmente difícil, esta ruta tiene características de expedición por varias razones. Primero, al menos para los santiaguinos, significa un trayecto de 1.700 km por tierra para llegar al lugar de partida, llevando kayaks, cruzando fronteras y transitando caminos maltratados por los elementos y las reconstrucciones. Segundo, es posible que en los 250 km de remado, no te cruces con otro ser humano por varios días y tercero, el mar y el encantador clima patagónico…
El Río Palena
Comenzamos en la localidad de La Junta, 120 km al sur de Chaitén, llamada así porque se ubica en la unión de los ríos Palena y Rosselot. El río con caudal medio, se muestra tranquilo, con algunas aceleradas y con bastantes troncos en los primeros 5 km, que pueden ser evitados zarpando de alguna playa pasados estos. Aproximadamente a la mitad del trayecto está puerto Bonito, y deshabitado, con unas termas accesibles tras media hora de caminata, en un estero teñido de taninos. Es un buen lugar para terminar la primera jornada.
Continúa el río plácido y cada vez más lento, serpenteando entre el espeso bosque, con una espectacular vista del volcán Melimoyu y su gigantesco glaciar.
Una recta final de 10 kilómetros, ya influenciada por la marea y el viento marino nos lleva hasta la barra del Palena. Si nos dirigimos al puerto Raúl Marín Balmaceda, es más conveniente entrar por el canal Garrao, fácilmente identificable por un puente, y nos llevará directamente al fiordo Piti Palena ahorrándonos algunos kilómetros de remado. La punta Palena al noroeste de Raúl Marín, ofrece un buen lugar para acampar, con playas de arena semi protegidas.
Raúl Marín Balmaceda está en una isla, o más bien en el delta del Palena. Para llegar por tierra en necesario un transbordo para cruzar el río. El fiordo Piti Palena por sí mismo da para varios días de exploración en kayak y muchas oportunidades de pesca deportiva.
De mantener lejos las contaminantes industrias, este poblado tiene mucho potencial de desarrollo turístico, ya que posee un privilegiado entorno con aguas dulces y un protegido ambiente marino, a escasos 100 km de Quellón por vía marítima.
Canales, islotes y grafiti
Un primer obstáculo puede ser la barra del Palena. La acumulación de material sedimentario a la salida del río, forma rompientes a distintas distancias de la costa, dependiendo de la altura de la marea. Una cuidadosa observación de su comportamiento, acompañados de la ayuda divina asociada a las primeras horas del día, bastan para pasar sin contratiempos.
Con el ahora distante Melimoyu de fondo, avanzamos hacia el sur entre playas e islotes hasta llegar a un grupo de islas más grandes que marcan la entrada a un pequeño fiordo donde funciona la fundación Añihue, poseedora de un fundo dedicado a la conservación. Protegido, con agua dulce y frecuentada por toninas, es una buena parada para al día siguiente cruzar la Bahía Mala.
Hay que salir temprano para evitar cruzar la bahía con viento, ya que ésta recibe todo el mar de fondo proveniente del golfo de Corcovado. No es un buen lugar para estar con mal tiempo, así que en menos de una hora de remado podemos estar entrando al canal Refugio, protegidos por la isla del mismo nombre. A poco andar encontraremos lo más representativo de la cultura urbana trasladada a estas latitudes para recordarnos nuestra deteriorado acervo cultural: el grafiti.
Locos y choros abundan por doquier, protegidos unos por las vedas y otros por las mareas rojas, que tienen permanentemente cerrada la extracción de mariscos bivalvos en estas zonas. Optamos por una precautoria abstención por las sendas razones antes expuestas.
Terminado el canal, los mariscos dan paso a las botellas plásticas, los cabos y las bolsas de comida de salmón. Lo sabíamos, no podía ser tan bueno. Aparece una salmonera, afortunadamente semi camuflada con boyas verdes y la casa pintada para no desentonar. Podrían tener más cuidado con la basura y organizarse para limpiar periódicamente las playas y hasta podrían pasar casi inadvertidas… al menos aquí.
Rodeo o porteo
Llegando al seno Melimoyu, tenemos la opción de rodear la península del mismo nombre, o efectuar un porteo de 9 km por el cuello de la misma. Lo primero significa remar unos 15 km hasta el extremo de la península y acampar allí para esperar las primeras horas de la mañana para navegar el infame canal Moraleda por unas 3 horas, antes que los vientos puedan desatar su ira sobre los osados kayakistas dándole literalidad al rodeo.
Optamos por lo primero, con el afán de dejar algunos recursos en las economías locales y a la vez, motivar a los emprendimientos turísticos. Pronto tendremos aquí cabañas y hosterías que hagan más soportable las vicisitudes de los kayakistas autosuficientes.
Un porteo de una hora en camioneta lleva dos kayaks por vez hasta el seno Gala, notablemente más tranquilo que su pariente pocos kilómetros al norte. Sin ofrecer un lugar para acampar, el otro lado nos obliga a cargar nuevamente los kayaks para seguir al fondo del seno, donde podemos encontrar prados de pasto y agua dulce, armar un agradable campamento y disfrutar de una noche estrellada.
Hasta aquí la mitad de la travesía ha transcurrido en un entorno ideal. Se han omitido por razones de fomento del deporte, los días de mal tiempo, los vientos caprichosos y las ampollas en las manos. Continuaremos en la próxima.
Parcialmente,
Martin (martin@ecodeporte.cl) |