Kayak de Mar: Destino Chile Sur y Más Sur
Bueno, llegamos a la mejor parte para el kayak de mar, y mientras avanzamos hacia el Sur, hacia lugares de increíble belleza y extraordinaria pureza, el clima y la latitud se encargarán de ir filtrando a los turistas de parabrisa, a los aventureros blandos, a los débiles de espíritu… pero sigamos que todavía queda terreno para los simples mortales.
El tan poco conocido lago Maihue, punto de partida de una travesía tan larga como se quiera. Desagua en el lago Ranco a través del río Calcurrupe en una entretenida travesía de un par de horas por un río Clase I. Atravesar el Ranco, de isla en isla, requiere un poco mas de experiencia y compromiso, al igual que seguir por el río Bueno por mas de 200 Km. y varios días hasta el mar, terminando en la Reserva Costera Valdiviana.
El lago Llanquihue es una vitrina a la colonización alemana que podemos recorrer desde el agua, saliendo de Puerto Varas hacia el Norte hasta Puerto Octay parando a dormir en Frutillar.
Cabe destacar en esta región, el Lago de Todos los Santos, que con un poco de logística puede llevar a los aventureros a cruzar la cordillera en kayak. Saliendo del nacimiento del río Petrohué, cruzamos el lago hasta Peulla, donde deberemos conseguir un transporte y cruzar la frontera hasta el Lago Frías (Argentina). Otro cruce y un corto transporte nos llevará a Puerto Blest en el gran Lago Nahuelhuapi. Desde allí deberemos programar cuidadosamente nuestra ruta para sortear los caprichosos humores del tigre, hasta llegar a San Carlos de Bariloche, terminando así el histórico circuito turístico del cruce de lagos, antigua ruta de comercio originalmente establecida por un jesuita para abastecer una misión en Bariloche.
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Otro interesante circuito en nuestra hermana república, no tan exigente pero con todo el encanto de los lugares remotos y poco visitados, son los lagos al norte del Nahuelhuapi: Correntoso, Espejo, Traful, Faulkner, Villarino, Lacar, Lolog y Huechulafquen, suficiente para varias semanas de límpidas aguas, cristalinos ríos y tranquilas playas.
Llegamos por fin, al principio de la vasta y prácticamente inexplorada zona de los fiordos patagónicos, donde los kayaks encuentran su hábitat, como una moderna encarnación de las dalcas y canoas de los Chonos, Kaweshkares y Yaganes, que recorrieron estos parajes por miles de años.
No podemos pasar por acá sin dejar de mencionar los extraordinarios parajes marinos Chilotes, hoy difuntos para el turismo por la explotación de las costas con cultivos de choros y salmones, que convierten las orillas en granjas industriales, sacrificando la tradición, cultura y belleza natural en el sobrevendido altar del “desarrollo económico” o por qué no decirlo, de la codicia corporativa.
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Queda sin embargo aún bastante por recorrer para el kayakista, notablemente el Parque Pumalin, antes de que el camino costero arruine la pureza y las soledades de estos parajes. El clásico recorrido del Fiordo Comau, se puede iniciar en Hornopirén, para visitar las termas de Llancahue, y posiblemente pasar la noche allí. Continuar al día siguiente al fiordo de Quintupeu y en un día más al fiordo y termas de Cahuelmó, siempre sincronizando con las mareas de 8 metros, para llegar en alta a los campamentos al final de los fiordos. Continuamos hacia el sur por el fiordo Comau, visitando Huinay y las Termas de Porcelana, terminando en Vododahue donde podemos alojar en un hostal.
Vale una visita a Caleta Gonzalo, desde donde podemos zarpar a ver las loberías en el fiordo Reñihue y talvez alojar en el camping del Parque Pumalin, un imitable ejemplo de instalaciones ecológicas, funcionales y bien mantenidas, a precios similares al de los Parques Nacionales.
Otra oportunidad de navegar desde los Andes al mar podemos encontrar en la zona del río Futaleufú o Río Grande. Cuando sus aguas se calman como para acunar un kayak de travesía, podemos iniciar un recorrido de una semana atravesando el lago Yelcho y siguiendo el río del mismo nombre hasta el puerto de Chaiten. Alternativamente podemos hacerlo por el río Palena, un recorrido más largo pero menos expuesto a los vientos patagónicos que azotan los lagos, y que nos deja en el Puerto Raúl Marín Balmaceda que está estrenando camino no hace más de un par de años.
En la zona de Puerto Aysén, con una logística más complicada por los acercamientos en motonave, tenemos incontables fiordos e islas, viajes solo recomendables para kayakistas sazonados y en lo mejor del verano.
Más al sur podemos destacar la laguna San Rafael, viaje autosuficiente solo para expertos, y los parajes más benignos de Caleta Tortel desde donde podemos iniciar viajes a los glaciares de Steffen y Montt en los Campos de Hielo Norte y Sur respectivamente.
Llegamos así al reino de los Vientos, el extremo Sur. Aquí, salvo en los recorridos fluviales, estaremos constantemente negociando con los vientos que determinarán la suerte de nuestra expedición. Y los mares… para que mencionarlos, aquí está el K2 del kayak de mar.
Consciente de que omito un sinnúmero de lugares y no podría ser de otra forma, le dejo al lector la tarea de tomar el mapa y su espíritu de aventura para planear su propia expedición por la última frontera, antes de que desaparezca.
Martín
Instructor de Kayak de Mar
martin@ecodeporte.cl
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