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Una vez que bajó el sol, seleccionamos nuestro lugar de campamento cerca de donde el día siguiente nos embarcaríamos a navegar. En la mañana del sábado, se nos unieron 2 nuevos miembros del club que nos acompañaron en la travesía. Después de cargar los kayaks, nos dirigimos al primer brazo del lago, donde nos bañamos en la cascada y establecimos este punto como lugar de campamento de la última noche, la del 31. Remamos hasta el segundo brazo, con algo de viento ( 7 nudos ) de cola y pequeñas olas. Aquí almorzamos en una isla del riachuelo para protegernos de las hormigas y decidimos acampar en la explanada cerca de los kayaks. Al día siguiente, después de desayunar tranquilamente, empezamos a remar hacia el tercer brazo. Al cabo de 2 horas de remar, llegamos a una entrada intermedia, donde paramos a descansar. Empezó a soplar el viento, en contra de nuestra prevista ruta de regreso, hacia el campamento de año nuevo. Después de unas 3 horas, remando en contra de un viento de unos 10 nudos, y olas de 2 pies, llegamos a las aguas protegidas del primer brazo. Armamos el campamento para después salir a jugar un rato con los kayaks en la cascada. Una vez que el sol se escondió detrás de la montaña, empezamos a prepararnos para recibir el año nuevo. Esperamos el año y celebramos con champaña, antes de irnos a dormir en nuestros hoteles de nylon y 500 estrellas. Nos levantamos temprano para cargar los kayaks y salir hacia el punto de partida. El lago amaneció con neblina y vientos de 12 nudos, para lo que tuvimos que recurrir a instrumentos de navegación para llegar a los autos después de 1 hora de remo. Tristes de partir, pero satisfechos, empacamos todo en los autos e iniciamos nuestro regreso a Santiago.
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